Tratamiento de fracturas

Las secuelas de una fractura mal consolidada pueden derivar en dolor continuo en las actividades básicas de la vida diaria, por eso es importante realizar un buen diagnóstico, con los medios adecuados, para ello nos ayudamos de la radiografía y ecografía sin desplazarse de la clínica, un seguimiento adaptado a cada patología hasta la opción de intervenir quirúrgicamente si se requiere.

Las fracturas suelen curar la mayor parte de las veces con normalidad y sin problemas, pero a veces y por diversas causas, pueden dar problemas. Las dos más importantes son la osteomielitis o infección ósea y la pseudoartrosis o mala consolidación.

La pseudoartrosis o mala consolidación de fracturas es la deficiente conclusión del proceso reparador de una fractura por parte del organismo de manera que queda en la línea de fractura una solución de discontinuidad con inestabilidad en el movimiento de ambos extremos de fractura. Suele además formarse una estructura fibrosa que rodea a la fractura a modo de articulación. Esto entre otras cosas generará dolor. Cuando se produce una fractura ciertas células de nuestro cuerpo inmediatamente migran hacia el foco de la lesión. Esto es para limpiar la zona del tejido lesionado, limpiar la zona de cualquier impureza que pueda existir y preparar el tejido para que otras células puedan hacer el trabajo de unir los fragmentos óseos en los que se separó del hueso original. Según avanzan las semanas se forma nuevo hueso para unir los fragmentos y fortalecer el punto de la fractura para que no ocurra una nueva separación.

Durante una pseudoartrosis las células del cuerpo están mal programadas: ellas entienden que los fragmentos óseos son huesos individuales, y no hace nada para tratar de unirlos con tejido óseo. A veces el lugar de la fractura está unida, pero por un tejido que es flexible, por lo que se genera movimiento.

Muchas son las causas que pueden dar lugar a una mala consolidación, pero la verdad es que a veces, no se encuentra una causa clara, las principales y más frecuentes causas son:

  • Inmovilización deficiente de la fractura o retirada prematura de la inmovilización.
  • Mala elección del tratamiento.
  • Infección.
  • Interposición de tejidos.
  • Mal riego sanguíneo de la zona
  • Fracturas conminuta.

La mayor parte de los casos requerirán una intervención quirúrgica para estabilizar la zona de fractura y favorecer la consolidación. Puede así hacerse:

  • Limpieza del falso call y raspado del hueso.
  • Colocación de llaves, chapas y otros fijaciones que estabilizan.
  • Eliminación de zonas de infección si las hubiere.
  • Colocación de injertos óseos autólogos (obtenidos del mismo cuerpo) o sintéticos.