Las Exostosis o Espolón son prominencias de los huesos que dependiendo de donde se encuentran pueden ser un verdadero problema de dolor e inflamación constante, al caminar o al entrar en conflicto con el calzado. Este tipo de crecimientos a los huesos en forma de punta de rosa pueden ser extirpadas quirúrgicamente, y así solventar el dolor.

Los Espolones no son sino una calcificación que produce una excrecencia ósea puntiaguda sobre el calcáneo, la parte inferior del hueso del talón. La principal causa suele ser una fascitis plantar que se ha vuelto crónica, debido a un diagnóstico tardío o un tratamiento inadecuado. Esto es debido a que el organismo acumula calcio en las zonas dañadas para recuperar el tejido. Algunas de las causas de la fascitis plantar y, por consiguiente, de los espolones pueden ser: edad, sobrepeso u obesidad, gestos deportivos excesivos o práctica deportiva intensa (especialmente correr, balonmano o baloncesto), usar un calzado inadecuado, pies planos, sobrecarga de los tendones, pasar largos periodos parados.

Los síntomas más habituales son el dolor en el talón y la sensación de pisar un clavo. Este dolor es más intenso con los primeros pasos de la mañana y, aunque se calma con reposo, vuelve a aparecer después de volver a apoyar el pie en el suelo o después de la actividad deportiva. Si el trabajo del paciente consiste en cargar peso, puede agravar el dolor.
El espolón se puede diagnosticar con una radiografía lateral del calcáneo, donde se reconoce una protuberancia orientada hacia los dedos y que puede variar entre 1 y 5 mm. Sin embargo, sería recomendable realizar otras pruebas, como análisis de sangre, para descartar otras enfermedades como artritis reumatoide, espondilitis anquilosante o gota.